¿Es buena idea compartir fotos de nuestros hijos en las redes sociales?

A menudo pensamos de manera errónea que a los jóvenes no les importa su privacidad, creencia alimentada por campañas publicitarias que dan por hecho que comparten su vida personal en exceso o que no entienden a qué se exponen. Sin embargo,  quizá los padres tengan que preocuparse menos de lo que creen, dado que los jóvenes tienden a manejar la privacidad de manera responsable. De hecho, deberían ser los padres, y no sus hijos, quienes tuvieran más cuidado con su actividad en línea.

Tal y como señala el reciente informe del UK Children’s Commissioner (Comisionado de la Infancia de Reino Unido), no es justo señalar a niños y jóvenes por compartir su vida en exceso. El rol de los padres tiene mucho peso en la ingente cantidad de datos recopilados durante la infancia de los individuos, y la sociedad digital al completo está diseñada para obtener el consentimiento y fomentar la participación. En estos términos, los jóvenes (y otros grupos marginales) no suelen tener otra opción que entrar en la rueda.

En un contexto en el que las instituciones se hacen con los datos sobre los jóvenes que los propios padres comparten, no debería sorprender a nadie que los niños estén realmente preocupados por su privacidad. Eso sí, sus inquietudes son diferentes. Mientras que los adultos tratan de que su información no sea robada por empresas, gobiernos, hackers o acosadores, las prevenciones de niños y adolescentes van en una dirección diferente.

En especial, los jóvenes intentan mantener sus publicaciones fuera del alcance de sus profesores y de los miembros de su familia. Los más pequeños, además, están innovando para conseguir acceder a los tipos de privacidad específicos que quieren.

Pero, ¿qué ocurre cuando son los padres quienes arrasan con la privacidad de los niños? Nada más fácil, ya que mucha gente tiene predilección por compartir fotos de sus hijos con la familia y los amigos. Sea como fuere, es importante ilustrar a los más pequeños sobre las actividades en línea, los datos y la privacidad. Para reforzar estas enseñanzas, los padres deberían predicar con el ejemplo.

Nunca es pronto para empezar. Los padres primerizos deberían pensar seriamente acerca de cuánto quieren compartir sobre sus hijos en las redes. Esto no quiere decir que deban mantener todo dentro de la esfera privada, sino que deberían sentarse a discutirlo y llegar a acuerdos sobre lo que está bien y lo que no, cuándo y con quién compartir lo que deseen y comunicar estas decisiones a los miembros de su familia y a cualquiera que pueda, sin darse cuenta, “filtrar” imágenes a un público más amplio.

Es importante hablar a nuestros hijos del consentimiento en todos los ámbitos de la vida, por lo que la privacidad en las redes no debería ser una excepción.

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